Literatura y traducción: entrevista a Puerto Barruetabeña Diez, traductora del tercer libro de la trilogía erótica Cincuenta sombras

 Por Susana Domínguez, Jefa de Proyectos de Nóvalo 

    1. En primer lugar me gustaría volver atrás en el tiempo y preguntarte: ¿Por qué elegiste estudiar Traducción e Interpretación? ¿Dónde estudiaste?

    La primera vez que yo supe de la existencia de esta profesión fue cuando, siendo adolescente, con unos 15 años, leí en la prensa un artículo sobre los traductores de libros. Tras leerlo fui realmente consciente de que tiene que haber una persona entre el libro en su idioma original y el libro en nuestro idioma que haga la labor de transformarlo; algo que, por extraño que parezca, no había pensado antes. Empecé a investigar, fui leyendo cosas sobre la labor de traducción en otros ámbitos y sobre la interpretación. Enseguida me pareció un trabajo fundamental y precioso por lo que tuve claro que me gustaría estudiar para llegar a dedicarme a ello. Cuando llegó el momento, dejé mi Cantabria natal y fui a estudiar a la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada.

     

    1. ¿Cuáles fueron tus primeras experiencias profesionales en traducción?

    He tenido la gran suerte de tener experiencias muy variadas en el mundo de la traducción. Nada más acabar la carrera entré a trabajar en una agencia pequeñita de Granada y un tiempo después pasé a una más grande. En las agencias hacía traducciones de todo tipo y temática: medicina, software, marketing, técnica… Fue muy interesante y muy útil, aprendí muchísimo.

     

    1. ¿Qué te hizo intentarlo en el mundo de la traducción literaria?

    Mi gran ilusión fue siempre llegar a traducir libros. No la abandoné nunca, aunque en un principio me parecía algo muy difícil de conseguir. Además, la traducción en el mundo de las agencias también me gustaba mucho y la oportunidad de trabajar en una surgió muy pronto, apenas acabada la carrera. Así que mi ilusión se fue quedando un poco relegada.

    Pero en un momento de incertidumbre entre trabajos, decidí que por qué no intentarlo también. Estaba buscando trabajo en una agencia, mandando currículum todos los días, ¿por qué no mandarlos también a editoriales? La idea era encontrar un trabajo en una agencia y aceptar encargos literarios esporádicamente de forma que pudiera compaginar las dos cosas, por razones económicas y de seguridad laboral y, fundamentalmente, porque no quería renunciar a esa ilusión. Pocos meses después encontré una editorial que me hizo mi primer encargo.

     

    1. ¿Decidiste formarte más o ya te habías especializado en traducción literaria durante la carrera?

    No pude especializarme durante la carrera porque en la facultad donde yo estudié no existe como tal la especialización en traducción literaria. Durante el tiempo que estuve estudiando cogí todas las asignaturas relacionadas con la traducción de literatura que me fue posible, pero la formación en ese campo era limitada.

    Después quise hacer un máster más relacionado con la traducción editorial, pero entonces todos eran presenciales y en ciudades distantes, y yo había encontrado trabajo en Granada. Para no renunciar a la oportunidad laboral, me decidí por una especialización alternativa que me permitiera hacer la formación a distancia, así que hice un Postgrado en Traducción Biomédica en la Universidad Jaume I de Castellón, en su modalidad a distancia.

     

    1. Todos los comienzos son difíciles, especialmente en este sector. ¿Cómo conseguiste tus primeros encargos?

    Sorprendentemente no fue excesivamente difícil. Simplemente envié muchos currículum a infinidad de editoriales y uno de ellos llegó a la mesa de una editora justo cuando necesitaba a alguien y le estaba costando encontrar gente (estábamos en fechas veraniegas). Fue cosa de llegar en el momento justo, la verdad. Me hizo una prueba, le gustó y así llegó a mis manos mi primer libro.

    Después todo se volvió un poco más cuesta arriba. Durante 2 años mantuve el trabajo en una agencia y traducía libros en mi tiempo libre para esa editorial que me contrató en primer lugar. En ese momento me llegó una oferta de otra editorial que me aseguraba mayor flujo de trabajo y decidí lanzarme y dedicarme a traducir libros a tiempo completo. Pero los primeros años de dedicación exclusiva fueron duros: los encargos escaseaban, no estaban bien pagados, era difícil llegar a fin de mes… Como bien decías en la pregunta, los comienzos siempre son difíciles y el sector de la traducción literaria es muy pequeño y se ha visto aún más reducido con la crisis; cuesta mucho entrar y asentarse en él. Hace falta mucha constancia y perseverancia. Pero al final, con el tiempo, las cosas mejoraron.

     

    1. ¿Cómo te imaginabas esta profesión y en qué se diferencia de la realidad? ¿Qué dificultades destacarías de la traducción literaria?

    Creo que nadie que no haya conocido a un traductor tiene una idea clara de lo que es esta profesión, sobre todo en las facetas de traducción más técnica: la informática, la medicina… Todo el mundo piensa en la traducción y ve en su mente a un intérprete en su cabina o a alguien que está siempre viajando y que sabe muchos idiomas. Y la realidad de esta profesión es completamente diferente: es una profesión de pasar muchas horas delante del ordenador y de poca socialización.

    En cuanto a la traducción literaria, también hay muchos mitos que la envuelven de un glamour que en realidad no tiene: la traducción literaria es un oficio que desempeña una persona sentada en una silla delante de una pantalla traduciendo muchas palabras al día. El traductor de libros no escoge lo que traduce, ni el autor, ni el género; no suele tener ningún contacto con el autor del libro; no traduce lo que le gusta; a menudo los libros están mal escritos o son de un tema que no le interesa lo más mínimo. La mayor dificultad de la traducción literaria es la cantidad de decisiones que tiene que tomar un traductor que afectan al libro que está traduciendo de forma fundamental: de la labor del traductor depende que el texto sea legible en el idioma de destino, que conserve su ritmo o su música, que trasmita el mismo efecto que el original… Es una gran responsabilidad que hay que tomarse muy en serio en todos los libros que se traducen.

    En España hay traductores de libros excelentes, el listón está muy alto y estar a la altura en todos y cada uno de los encargos para mí es lo más complicado de esta profesión.

     

    1. ¿Cómo sueles organizarte a la hora de embarcarte en la traducción de un libro?

    Yo no suelo leer el libro con antelación aunque muchos compañeros lo hacen para conocer mejor la historia antes de ponerse a traducir. Yo prefiero abordar los libros como lector, sin saber lo que va a pasar, e ir familiarizándome con la forma de escribir del autor, con los personajes y con la historia poco a poco.

    Dependiendo del plazo que tenga para la traducción de ese libro, establezco un número de páginas que debería hacer al día y me pongo a traducir directamente.

    Eso sí, cuando acabo de traducir considero esa versión solo un borrador y empiezo una fase de autocorrección exhaustiva, ya conociendo la historia y dominando el estilo del autor. En esa fase soluciono todo lo que se ha quedado en el aire y le doy al libro una uniformidad. A veces, si el libro es especialmente complejo, lo vuelvo a leer una tercera vez para pulir las últimas cosas.

     

    1. ¿Consideras que esta profesión está bien remunerada? Háblanos un poco de tarifas, métodos y plazos de pago, situación del sector, etc.

    La traducción literaria está peor pagada que otros tipos de traducción. En relación a la formación y el esfuerzo que hace falta para traducir un libro, la remuneración es escasa. Nos perjudica mucho, sobre todo a los que empiezan, la existencia de personas que traducen libros por prestigio personal, por hobby o por diversión, que no se dedican profesionalmente a esto y que la mayor parte de las veces cobran una cantidad simbólica o no cobran nada por traducir.

    La traducción literaria es un oficio muy serio y, como he comentado antes, fundamental para el éxito o el fracaso de un libro (¿cuántas veces hemos comentado todos lo mal que está traducido algo que estamos leyendo?). Es una profesión que hay que tomarse en serio, que no es un entretenimiento ni algo que se hace por gusto en el tiempo libre; muchos profesionales en España vivimos de ella. Y esos profesionales deberían recibir una remuneración acorde con la importancia que tiene su labor en el resultado final.

    La unidad de pago para los libros normalmente son las páginas (hay otros sistemas de cómputo, pero la página es el más utilizado, a diferencia de cómo es en otros tipos de traducción, que se suele cobrar por palabras). El precio por página no está establecido: no hay mínimos ni máximos, depende de la editorial, la dificultad del encargo… Los traductores literarios trabajan de forma freelance, en régimen de autónomos. Los libros se facturan una vez terminados: se hace el cálculo de páginas, se multiplica por la tarifa, se le aplican los porcentajes de impuestos correspondientes (las traducciones literarias, a diferencia de los demás tipos de traducciones, no llevan IVA, solo IRPF) y se envía al cliente.

    Normalmente se suele cobrar a 30 días tras la recepción de la factura. Esto es algo que hay que tener en cuenta, sobre todo cuando se empieza: desde que empiezas a traducir un libro hasta que el dinero llega a tus manos pasan muchos meses, 2 o 3 normalmente (más si el libro es más largo). Hay que contar con eso y tener algo a lo que recurrir para ir viviendo hasta que llegue el dinero de la siguiente factura.

    En cuanto al sector editorial, ha sufrido por la crisis, como casi todos. Se ha reducido el número de editoriales, el número de títulos que se publican, el número de traducciones, el sector se ha concentrado mucho en grupos editoriales enormes que no tienen tanta consideración por la traducción como sería necesario… El panorama ahora está más complicado que hace unos años. Las tarifas han bajado en los últimos tiempos, a pesar de que ya partíamos de tarifas bajas, y el trabajo escasea porque los editores se piensan mucho las cosas antes de decidir publicar una traducción, por los gastos anticipados que les supone sin saber el resultado en número de ventas que va a tener más adelante. A pesar de eso, el sector no está en riesgo de desaparecer y sigue siendo uno de los más potentes de este país.

     

    1. ¿Cómo llegó a tus manos Cincuenta sombras liberadas, el tercer libro de la saga? ¿Te esperabas que tuviera esa repercusión mundial?

    Cincuenta Sombras Liberadas llegó a mis manos por casualidad, realmente. La editorial buscaba a alguien que tuviera experiencia traduciendo novela erótica, porque es un género algo peculiar y no tan fácil como puede parecer desde fuera. Yo había traducido otras obras de ese género con anterioridad y en la base de datos de la editorial tenían un currículum mío donde lo especificaba. La editora me llamó, hablamos un poco del tema y ella vio que conocía las peculiaridades del género y de la temática en concreto; me hicieron una prueba y a la semana siguiente tenía el libro en las manos.

    Yo no había oído hablar de la saga anteriormente; ya había tenido bastante repercusión en Estados Unidos, en Inglaterra y otros países, pero a mí no me había llegado ninguna noticia. La editorial apostaba claramente por el libro, esperaban buenas ventas, pero yo creo sinceramente que nadie se esperaba realmente lo que llegó a ser pocos meses después. No fue un libro que simplemente “se vende bien”, es el libro más vendido de los últimos tiempos y se ha convertido en un fenómeno social que se filtra en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Ha sido más de lo que nadie se podía esperar razonablemente.

     

    1. ¿Cuáles fueron los principales problemas a los que te enfrentaste con esta novela erótica?

    El principal problema que supuso Cincuenta Sombras para mí fue la cantidad de repeticiones que había. Había muchísimos gestos que la protagonista repetía hasta la saciedad, hasta 3 y 4 veces en la misma página, frases completas que aparecían una y otra vez, sistemáticamente, siempre las mismas expresiones… Al traducirlo daba la sensación de pobreza léxica y resultaba muy pesado leer lo mismo, con las mismas palabras, una y otra vez. Fue un verdadero quebradero de cabeza intentar evitarlo en la medida de lo posible para que no afectara a la fluidez en la lectura del libro.

     

    1. ¿Te gustaría compartir alguna anécdota especial de este libro? O si te parece, también de cualquier otro.

    Lo más curioso del trabajo con este libro puede que fuera que se trató de un trabajo en equipo. Debido al reducido plazo del que se disponía, los tres libros se tradujeron al mismo tiempo. Las traductoras de los otros dos libros de la trilogía (Pilar de la Peña, Helena Trías y Montse Roca) estaban traduciendo sus libros a la vez que yo traducía el mío, así que tuvimos que estar en contacto todo el tiempo para poner cosas en común y unificar la terminología que se repetía en toda la trilogía.

    Normalmente los traductores no trabajamos en equipo; tú trabajas solo con tu libro y lidias con sus cosas buenas y malas en solitario. Trabajar en equipo con mis compañeras fue como volver durante unas semanas al trabajo en la oficina, a mi época de las agencias, en la que tenía compañeros a mi alrededor con los que podía compartir anécdotas, quejarme de una cosa u otra o comentar detalles de lo que estaba traduciendo. A veces el trabajo del traductor de libros es muy solitario y muy absorbente. El hecho de compartir la trilogía con mis compañeras fue muy enriquecedor desde el punto de vista personal y traductológico y creo que fue de las mejores experiencias que he tenido desde que traduzco libros.

     

    1. Ya habías traducido más de 25 títulos antes de que Cincuenta sombras liberadas llegara a tus manos. ¿Qué ha supuesto profesionalmente para ti la traducción de este best seller?

    No puedo negar que Cincuenta Sombras ha marcado un antes y un después en mi carrera. Es cierto que ya tenía experiencia antes de que llegara el libro a mis manos, pero tras Cincuenta Sombras empecé una época de muchísimo trabajo: llegaron muchos libros, clientes nuevos, ofertas interesantes. Tengo muchas cosas que agradecerle a ese libro profesionalmente.

    Además, gracias a la fama del libro, he tenido la oportunidad de participar en conferencias y encuentros de todo tipo, principalmente dirigidos a estudiantes de traducción, en los que he podido hablar de la labor que hago y trasmitir la pasión que tengo por esta profesión, y eso es muy bonito. Sin la fama de Cincuenta Sombras tal vez no hubiera tenido la oportunidad de participar en esos foros y tengo que reconocer que es algo único que agradezco enormemente. Creo que es importante hacerles ver a los estudiantes de traducción o profesionales que acaban de llegar a este mundo que, por muy difícil que les parezcan las cosas a veces, con perseverancia, paciencia y pasión por el trabajo bien hecho pueden llegar lejos.

     

    1. Si tuvieras que elegir uno de los libros que has traducido ¿cuál te ha gustado más y por qué?

    Es difícil elegir; es como pedirle a un padre que elija a su hijo favorito. Todos son especiales por una cosa o por otra, de todos he aprendido algo, todos me han aportado algo. No podría escoger uno que me ha gustado más.

    Pero sí puedo hablar de uno que para mí tiene algo especial que no tienen los otros: es un libro de una autora que me gusta desde hace años y que siempre había querido traducir. Se trata de una autora de novela negra que lleva muchos años escribiendo una saga protagonizada por un detective. Yo llevo más de 15 años leyendo sus libros, siempre me ha gustado muchísimo y tenía muchas ganas de traducir algo de ella. Casualmente la editorial que publica a esa autora en España es uno de mis clientes y, cuando me enteré que se iba a publicar otro libro de esta autora, se lo pedí expresamente, explicándoles que la seguía desde hace años. La editora lo valoró y al final me lo encargó. Es el primer libro (y único hasta el momento) de los que he traducido que de verdad elegí yo y, por esa circunstancia en concreto, es el que más ilusión me ha hecho. El libro se llama Un acto de maldad, de la escritora estadounidense Elizabeth George (publicado por Roca Editorial en 2014).

     

    1. ¿Cuál es tu género literario preferido? ¿Es con el que más has trabajado?

    Sin duda mi género favorito como lectora es la novela negra y de misterio. Hasta el momento no es con el que más he trabajado, aunque cada vez me llegan más encargos de libros de ese género, algo que me encanta.

    Hasta ahora lo que más he traducido ha sido novela romántica y erótica, que aunque no sea mi género favorito, tampoco me desagrada. El género romántico-erótico para mí tiene la gran ventaja de que es muy variado, tiene muchos subgéneros, y aunque hayas traducido muchas novelas del género o incluso aunque enganches muchos encargos del mismo género, no suelen ser iguales. Puedes tener una romántica histórica del período Regencia, una romántica de Highlanders, un chick-lit moderno, una novela erótica de temática BDSM, una novela erótica convencional, una romántica de piratas… Hay muchísimas y la variedad hace que no se haga nada monótono. Es un género interesante.

     

    1. De los libros que has traducido ¿cuál te ha resultado más difícil y por qué?

    Seguramente el libro más difícil ha sido Lo que queda de nosotros de Michael Kimball (Tusquets, 2010). Era un libro precioso sobre la relación de una pareja de ancianos desde que la mujer sufre un ictus repentino hasta el momento de su muerte. Es un libro muy cortito, con muy pocas páginas, pero tiene un estilo estudiadísimo, muy refinado, muy cuidado, es casi prosa poética en la que es más importante la sensación que se trasmite que lo que se dice en realidad. Todos los capítulos tenían un estilo diferente, todos trasmitían claramente una sensación por medio de recursos estilísticos que a veces no se podían reproducir fielmente en la traducción. Le di muchísimas vueltas, lo revisé muchas veces, cambié y volví a cambiar cosas y, aun así, siempre me ha quedado la sensación de que, a pesar de que hice todo lo que pude y conseguí trasmitir la mayor parte de lo que había en el original, se quedaron muchas cosas que no pude reproducir; el famoso “Lost in Translation”. En todos los libros se pierde algo, es inevitable, pero en ese especialmente era imposible mantenerlo todo y tener que sacrificar parte. Decidir qué parte se iba a quedar en el proceso ha sido la decisión de traducción más difícil de mi carrera.

     

    1. ¿En qué estás trabajando actualmente (si se puede desvelar)? ¿Algún proyecto interesante en un futuro próximo?

    Actualmente estoy acabando una novela preciosa que se titula en inglés The Versions of Us, de Laura Barnett (todavía sin título en español). Es una novela en la que conocemos a una pareja el día que se cruzan por primera vez y, dependiendo de la decisión que tomen tras conocerse, la historia sigue por diferentes caminos. A lo largo de la novela vamos viendo todas las posibilidades de vida que podrían tener, que se van desarrollando de forma paralela. Es una novela que pretende responder a esa pregunta que nos hemos hecho todos alguna vez de: «¿Qué hubiera pasado si…?». Está muy bien escrita y es francamente bonita. Supongo que se publicará en algún momento de 2016.

    Y para el futuro tengo un proyecto que me apetece mucho. Es una novela negra que se desarrolla en un futuro distópico, protagonizada por un asesino a sueldo que es más un antihéroe que otra cosa. Se llama Shovel Ready de Adam Sternbergh. Tiene un estilo muy peculiar y estoy deseando ponerme ya con ella porque creo que va a ser un verdadero desafío traducirla.

     

    1. ¿Cuáles son tus aspiraciones en el futuro?

    Mis aspiraciones son muy sencillas. Teniendo en cuenta que me encanta el trabajo que hago y que ahora mismo estoy en un situación profesional muy buena, solo quiero que la vida me deje seguir haciendo esto que hago el resto de mi vida profesional. Solo con seguir teniendo encargos de libros interesantes yo ya soy inmensamente feliz. Así, no aspiro a nada más que a seguir como hasta ahora y a continuar aumentando el número de libros traducidos con obras que me interesen, me ilusionen y me hagan aprender un poquito cada día.

     

    1. ¿Qué consejos darías a traductores noveles que deseen especializarse y trabajar en esta rama de la traducción?

    Lo he comentado varias veces a lo largo de esta entrevista: hace falta paciencia, perseverancia y mucha responsabilidad y capacidad de trabajo.

    No es fácil entrar en el mundo de la traducción editorial, es un mundo muy pequeño y restringido, pero evidentemente no es imposible. Si yo lo he conseguido, ¿por qué no va a poder conseguirlo cualquier otra persona? Yo entré en este mundo solo a fuerza de trabajo. Así que solo puedo aconsejarles que trabajen duro, que tengan paciencia, que perseveren en su búsqueda de trabajo si están seguros de que esto es lo que quieren y que estén atentos para cuando la oportunidad pase por su lado, porque pasará, y entonces será su momento de aprovecharla y mostrar todo lo que valen.

    Ese es el consejo que me dio a mí hace muchos años Celia Filipetto, colega y amiga, y que me ha servido hasta el día de hoy. Por lo tanto ese es el mejor consejo que les puedo dar ahora a los que vienen detrás. Nos vemos dentro de poco en las páginas de créditos de los libros, futuros compañeros, seguro.

     

    Se me ocurren 1000 cosas interesantes que preguntarte pero sé que el tiempo es oro para ti y que estás siempre ocupada. Así que aquí finalizamos la entrevista.

    Estoy segura de que a los lectores de nuestro blog les resultará muy interesante.

    Muchísimas gracias por tu colaboración, Puerto.