Redacción de contenidos web: guía definitiva para ser un buen copywriter

por Sandra Lara, Directora de Producción

 
Ser copywriter, ¿qué es?

Manos a la obra: ¡a por el copywriting!

            Antes de afrontar la redacción de contenidos web…

            ¡Con las manos en el teclado!

Además de escribir contenido para mi web… ¿Tengo que optimizarlo?

 

Muchos traductores profesionales, además de traducir, también escriben y generan contenidos. El conocimiento extenso y profundo de distintas lenguas y, además, de variadas disciplinas y temáticas, permite que el traductor profesional redacte desde cero textos para diversos clientes que necesitan ayuda a la hora de, por ejemplo, crear su web, redactar los artículos de sus blogs o diseñar la estructura y el contenido de su material publicitario online. Esto también se conoce como copywriting.

Ser copywriter, ¿qué es?

Escribir contenidos para un cliente no es tarea fácil. Ni tampoco ser un buen copywriter web. Mucha gente cree que sí, que basta con sentarse un rato delante de la pantalla y dejar caer las manos sobre el teclado con un par de ideas en mente y, ¡voilà! Las frases, la estructura, el mensaje, las palabras adecuadas… todo sale solo, simplemente por quererlo. Y si encima pensamos que el objetivo, además de escribir, es hacerlo con cabeza (teniendo en mente un mensaje concreto, una intención publicitaria, una estrategia de posicionamiento, un destinatario concreto, ¡uf!), ¡todo se complica aún más! La redacción de contenidos web entonces se convierte en una dura tarea y el fin (retener y seducir al lector) en un objetivo inalcanzable.

Por tanto, ¿qué es un copywriter? El buen copywriter es el redactor de contenidos que, además de saber escribir con absoluta corrección, conoce bien al cliente, sus requisitos, sabe adaptarse a sus necesidades comerciales y, sobre todo, es capaz de transmitir la información teniendo todas estas variables en cuenta buscando su máxima eficacia.

Manos a la obra: ¡a por el copywriting!

Pongámonos manos a la obra. No hace falta escribir el Quijote, pero sí hay que enfrentarse a los molinos de viento. Para ello, os propongo una breve guía de redacción de contenidos web con algunos consejos que podéis tener delante a la hora de escribir contenidos y que os ayudarán a no perder de vista lo importante, seáis traductores profesionales o no. Tened en cuenta que esta guía es, eso, breve, y que en ella se resumen de forma muy esquemática los puntos principales que no conviene olvidar cuando escribimos para otros.

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Antes de afrontar la redacción de contenidos web…

Hay que hacer un análisis desde dos puntos de vista: el de la marca, el producto o la empresa para la que escribimos, y el destinatario al que va dirigido el contenido en cuestión. En lo que respecta a la marca, hay que conocer su DAFO, es decir, hacer un análisis de sus debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades. ¿Para qué? Para evitar mencionar las debilidades y destacar al máximo las fortalezas, por ejemplo. Y en lo que respecta al destinatario, hay que saber qué quiere, qué necesita y cómo vendérselo, a fin de afinar al máximo a la hora de darle forma a nuestro mensaje. No olvidemos que el copywriting abarca, principalmente, la tarea de redacción publicitaria.

Una vez hecho este análisis, diseñemos la estrategia de nuestro contenido mediante la definición del objetivo que perseguimos (fidelizar clientes, conseguir suscriptores, generar ventas, aumentar la autoridad de la marca, etc.), de la temática (para ello puedes acudir a herramientas de búsqueda de tendencias, como Buzzsumo, por ejemplo) y, por último, de las tácticas para promocionar el contenido.

¿Tienes ya tu idea clara sobre qué sí, qué no, para quién y sobre qué? Pues cojamos lápiz y papel… bueno, más bien cojamos el teclado.

¡Con las manos en el teclado!

Ya metidos en faena, conviene tener claro lo que sí y lo que no. Por ejemplo, entre las cosas que sí:

– Ortografía y gramática impecables.

– Texto ligero; ni largo, ni corto.

– Empleo de palabras positivas: beneficio, es mejor, progreso, éxito, valioso.

– Estilo directo (pide de forma directa, sé breve y conciso).

– Efecto emocional: busca la empatía, conectar con tu destinatario.

– Efecto WOW: haz que tu destinatario no se olvide de ti.

– Uso de imágenes y/o vídeos: adorna tu texto.

– Estructura tu contenido: usa párrafos, listas, enumeraciones… articula tu contenido y dale una estructura que oriente al lector a través de él.

Y entre las cosas que no:

– Nada de expresiones del tipo el mejor servicio, el más novedoso del mercado, profesionales a su servicio, el más barato… esto se ha dicho ya muchas veces y, además, probablemente no sea verdad. ¡Es copywriting del antiguo!

– Sé comedido con las imágenes: no intentes compensar la ausencia de texto con un exceso de imágenes de apoyo, ¡es tan malo el exceso como el defecto!

– No te enrolles con un lenguaje demasiado especializado: a cuantos más llegues, mejor, así que no crees un contenido demasiado farragoso ni técnico, a no ser que tu contenido vaya dirigido exclusivamente a un público muy concreto de forma intencionada.

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Además de escribir contenido para mi web… ¿Tengo que optimizarlo?

Si, además de redactar, hay que tener en cuenta la estrategia SEO que se esté llevando a cabo e inyectar palabras clave, conviene tener en mente algunos consejos más:

– Pon palabras clave en la URL del artículo, en el título H1 del artículo y a lo largo del contenido.

– Usa titulares H2, H3 y H4.

– Utiliza la negrita para resaltar (algunas) palabras clave.

– Extensión mínima de documento: 450 palabras.

– Usa enlaces internos que redirijan a otras partes de la web, con un anchor text que contenga la palabra clave del artículo o sección a la que enlaza.

– Incluye metaetiquetas (metatitle, metadescription, metakeywords).

– Añade iconos para compartir en redes sociales.

– Añade otros artículos o contenido relacionado adicional en forma de enlaces, al final del contenido.

Ten en cuenta que estos son solo algunos consejos básicos para una buena redacción de contenidos web y que redactar un texto de calidad y bien estructurado es la clave de captación de cualquier público. Al final, lo principal es que tu contenido sea útil y mantenga el interés de tu destinatario de una forma natural. A partir de aquí, todo es adorno. Aunque a un texto bien aderezado y que aparezca bien situado en las búsquedas nadie le hace ascos, ¿verdad? ¡Así que adelante, carga la pluma y conviértete en un buen copywriter!