Pruebas de traducción y LQI

Por Cristina Plaza, Jefa de proyectos en Nóvalo.

Una de las formas que tienen las empresas de traducción de evaluar a los traductores son las pruebas de traducción. Cuando se recibe un currículum vítae y una carta de presentación y se selecciona a un posible candidato, la mayoría de las empresas de traducción se decantan por enviar una prueba de traducción para evaluar los conocimientos, aptitudes y actitudes de los traductores. Esta prueba puede ser un proyecto real o bien un texto que ha sido manipulado para comprobar determinadas habilidades. Pero, en cualquier caso, se trata de una prueba que permitirá a los traductores pasar a formar parte de una base de datos de proveedores de traducción. Su permanencia o no en la base de datos dependerá de la calidad de los siguientes trabajos que realice, los cuales se evaluarán mediante controles de calidad (conocidos ampliamente en el sector por su denominación en inglés linguistic quality inspections, LQI). Igualmente se valorará constantemente su metodología y actitud personal, tal y como explicaba mi compañero Valentín en este post sobre empatía.

Para las pruebas de traducción, algunas empresas prefieren enviar textos cortos (entre 300-350 palabras). En nuestra opinión, esta no es la mejor forma de realizar una prueba de traducción, ya que el candidato no hará frente a un encargo real. Por ello, creemos que lo mejor es usar proyectos en curso: solo en esos casos el traductor podrá trabajar en un contexto real, con plazos de entrega (siempre teniendo en cuenta que se trata de una prueba, por lo que se debería dar algo de tiempo adicional, si es posible), las referencias del proyecto (glosarios, guías de estilo, memorias de traducción, listas de comprobación…), las posibles incoherencias de trabajos anteriores, herramientas de traducción, entre otros factores. Claro está que el texto no debería ser excesivamente largo, por ejemplo, una prueba de 10 000 palabras. Lo ideal sería que de media el texto tuviera entre 1000-1500 palabras y que fuera un trabajo remunerado, salvo que se den circunstancias especiales. Esto depende de la política de la empresa, por lo que el gestor de proyectos tendrá que informar de estas condiciones al traductor.

En relación con la temática de la prueba, el texto debe ajustarse en la medida de lo posible a la especialización del traductor. Algunos compañeros del sector piensan que las pruebas de traducción dejan de tener sentido si existe la posibilidad de enviársela a otro traductor que nos “ayude” a realizarla. Como indicamos al principio, nuestra calidad no solo depende de la prueba de traducción, sino también de nuestro trabajo diario. Si este empieza a empeorar y los gestores detectan que no es nuestro campo de especialización, dejarán de confiar en nosotros para futuros proyectos.

Tal y como hice en mi post anterior, intentaré dar algunos consejos para traductores y empresas de traducción que realicen pruebas de traducción.

Consejos para traductores

1. Ten en cuenta que tu trabajo lo evaluará un lingüista y un gestor de proyectos, por lo que tendrás que demostrar que eres bueno traduciendo y gestionando problemas, instrucciones, etc. Además, tu actitud puede ser un factor decisivo si finalmente pasas a formar parte de la base de datos de proveedores, así que trata de mostrar buena actitud.

2. Procura enviar tus preguntas al gestor de proyectos en uno o dos correos como máximo. Siempre que sea posible, intenta resolver algunas dudas por tu cuenta, ya que, por ejemplo, mostrar falta de seguridad en el uso de las herramientas puede provocar una mala impresión en el cliente. Para ello, consulta las guías de usuario o tutoriales en línea. Para las dudas lingüísticas, sigue el procedimiento indicado por el gestor de proyectos.

3. Antes de entregar, asegúrate de que has pasado el corrector ortográfico, en Word si es posible y dos veces si es necesario. Comprueba también que has eliminado dobles espacios y los espacios delante de la puntuación (si se está traduciendo al español). Esto puede parecer bastante obvio, pero es muy común encontrar errores de este tipo, a pesar de que afectan muy negativamente a los resultados del LQI. En español, también se suelen dar dos errores gramaticales muy comunes: el uso de “el mismo/la misma” como elemento anafórico es incorrecto y la expresión “nombre + a + verbo” es un galicismo.

4. Evita notas de entrega muy largas en las que justifiques tus decisiones. Utilízalas solo cuando sea necesario. Cuando recibas los resultados, analízalos y comprueba si el revisor tiene razón o no. La mayoría de los formularios de LQI cuentan con una columna para los comentarios del traductor. Si el revisor tiene razón, lo mejor es reconocer el error y proponer soluciones para futuros trabajos. Sin embargo, si no tiene razón, intenta exponer tu opinión de manera objetiva. Esto puede ser un punto a tu favor, ya que puedes demostrar que sabes justificar tu traducción de manera profesional.

Consejos para revisores/gestores de proyectos

1. Como gestor de proyectos, envía todo el material necesario para llevar a cabo la traducción. Intenta ser amable a la hora de resolver las preguntas del equipo, incluso si no son pertinentes. Esto implica también familiarizarse con las instrucciones. Los traductores apreciarán tu actitud y podrían preferir trabajar contigo en futuros trabajos antes que con otros clientes.

2. Como revisor, ten en cuenta que los cambios preferenciales relacionados con el estilo no deberían considerarse como errores. Es recomendable incluirlos como cambios preferenciales en el LQI. El estilo puede variar notablemente de un traductor a otro, pero el texto puede ser correcto en los dos casos. El problema surge cuando hay muchos cambios estilísticos porque el texto podría sonar raro al público general. En ese caso, se debería tener en cuenta una segunda opinión.

3. Los resultados de LQI se deben enviar a los traductores tan pronto como sea posible. De esa forma, podrán enviar su opinión sobre los errores y las decisiones que se hayan tomado. Puede ocurrir que un traductor no apruebe un LQI, pero que su aptitud y actitud se ajusten a los requisitos que se solicitan. En esos casos, yo siempre aconsejo realizar otra prueba de traducción para tener una segunda opinión.

4. Para el LQI, se recomienda usar una métrica estándar como, por ejemplo, la de la LISA. En la actualidad este modelo es una referencia establecida en el sector. Los errores se categorizan como leves (minors¸ con un valor de 1), graves (majors, con un valor de 5) o críticos (criticals, con un valor de 10) para diferentes tipos de errores: traducciones erróneas, incoherencias, terminología, errores ortotipográficos, etc. Cuando un error se categoriza como minor, major o critical se multiplica por su valor y todas las puntuaciones se suman para proporcionar una puntuación final. El resultado puede ser aprobado o suspenso en función de la cantidad de palabras del LQI.

¿Cuál es tu experiencia con las pruebas de traducción? ¿Crees que son eficaces?