Pruebas de traducción: algunos consejos y claves para superarlas

Durante estas últimas semanas hemos llevado a cabo bastantes pruebas para traductores profesionales con el objetivo de ampliar la base de datos de colaboradores de nuestra empresa de traducción. Para mi sorpresa, han pasado el corte muchos menos traductores de lo que esperaba, así que ¿por qué no aprovechar el blog para dar unas pinceladas sobre las expectativas en una prueba de traducción?

Naturalmente, las ideas que voy a esbozar a continuación van más bien dirigidas a aquellos traductores con menos experiencia, que probablemente han terminado la carrera no hace mucho y se enfrentan por sí solos a sus primeras pruebas de traducción, como todos hicimos en algún momento…

 

¿Qué es una prueba de traducción?

Antes de iniciar la colaboración con una empresa de traducción, lo normal es que esta quiera evaluar la aptitud del traductor. Y la forma más sencilla y objetiva de hacerlo es mediante una traducción de prueba. Normalmente esta se puede llevar a cabo de dos formas:

  • Con una prueba tipo: consiste en enviar un texto breve (de unas quinientas o mil palabras como máximo) que siempre se emplea como prueba y que se ha seleccionado porque contiene varios aspectos peliagudos que interesa ver cómo resuelve el traductor. Este tipo de prueba suele ser no remunerada.
  • Participando en un proyecto real a modo de prueba: se envía al traductor un texto (de un volumen similar a la prueba tipo), que forma parte de un proyecto que está en marcha, y que normalmente es remunerada salvo que la traducción sea un completo desastre.

 

¿Qué se evalúa en una prueba de traducción, además del texto en sí?

Algo que igual no resulta tan obvio, es que en una prueba de traducción no se evalúa únicamente la calidad de la traducción entregada. Existen otros aspectos que se tienen en cuenta y que influyen en gran medida a la hora de evaluar la futura colaboración con traductores profesionales. Algunos pueden pasar más desapercibidos que otros:

La comunicación con los traductores profesionales

Es importante redactar los mensajes con profesionalidad ─por supuesto, sin faltas de ortografía ni gramática─ así como responder con rapidez y dar acuse de recibo cuando proceda. Es normal tener dudas y plantear preguntas, pero debemos prestar atención a que estas sean pertinentes y asegurarnos de que no se hayan respondido ya en las instrucciones o el material de referencia proporcionado, que para eso se ha redactado. Ojo, tan malo puede ser no preguntar nada si se tienen dudas o la prueba es compleja, como preguntar demasiado.

Los conocimientos sobre herramientas TAO y la capacidad informática en general

Hoy en día casi toda traducción requiere el uso de una herramienta TAO, y evidentemente también las pruebas. Normalmente la herramienta viene determinada por el cliente, por lo que aquí tenemos poco que opinar, da igual que sea una castaña.

Huelga decir que el conocimiento y las habilidades en el uso de estas herramientas es siempre un factor añadido. Con cada proyecto de traducción te pueden solicitar una herramienta nueva y, como es normal, cuando uno está empezando no conoce todas las herramientas, así que puede tocarte una que no hayas utilizado hasta entonces. En estos casos, siempre que sea posible se tratan de proporcionar los archivos de instalación y prestar una licencia temporalmente.

Llegados a este punto es donde es importante demostrar soltura a la hora de manejarse con el ordenador: saber instalar nuevas herramientas y aprender su uso básico rápidamente. Esta capacidad de adaptación es muy importante, porque aunque haya gran variedad de ellas todas suelen seguir unos patrones de uso comunes.

La puntualidad en la entrega

Las fechas de entrega están ahí por un motivo. Los plazos de revisión son muchas veces limitados y un traductor que se retrase, especialmente en una prueba, da una impresión negativa.

 

¿Qué dificultades podemos encontrarnos en un texto como prueba de traducción?

Ahora vamos con el quid de la cuestión. Toda prueba de traducción que se precie y tenga cierto pedigrí ─sobre todo si se trata de una prueba tipo─ contendrá los siguientes elementos a fin de poder evaluar ciertas competencias del traductor. Si nos enfrentamos a una prueba de localización o de carácter técnico, nos encontraremos:

  • Opciones de software: ojo, que aquí pueden habernos proporcionado un volcado o glosario de software con las entradas que aparecen en el texto… o no. Es importante referirse siempre a él en el primer caso o, si no lo tenemos, recoger todas las opciones que nos aparezcan ─junto con nuestra propuesta de traducción─ para preguntárselas al cliente. No podemos inventarnos el software.
  • Referencias cruzadas: al igual que con el software, las referencias cruzadas tienen un tratamiento muy delicado. Hay que investigarlas bien. Si tenemos acceso a la publicación o a la sección a la que se hace referencia debemos plasmarla tal cual. Si no tenemos forma de saber cómo se ha traducido esa referencia en cuestión, debemos preguntar al cliente y proponer una traducción.
  • Terminología técnica del sector: igualmente, en función de la temática de la traducción, nos aparecerán términos específicos del sector. Puede que se nos haya proporcionado un glosario al caso al que atenernos o bien que sea necesario hacer un poco de investigación terminológica por nuestra cuenta. En el primer caso, es indispensable ser fieles al glosario y antes de contradecirlo porque creamos que algo sea incorrecto, consultar siempre con el cliente. Igualmente, si investigamos por nuestra cuenta, debemos tener de nuestro lado una referencia contrastada, no cualquier traducción de automática o de dudosa procedencia que se haya abierto camino en linguee.

Un pequeño inciso llegados a este punto: podemos utilizar alguna herramienta como xBench o similares, que nos permita hacer una comprobación automática de los términos del glosario ─e incluso del volcado de software─ antes de la entrega, y así tendremos la certeza de que no se nos escapa ningún término. ¡Yujú!

  • Otros aspectos mencionados en el documento de instrucciones: si se nos proporciona unas breves instrucciones o una pequeña guía de estilo del cliente que nos indique cómo quiere que afrontemos determinadas situaciones… por ejemplo, cómo quieren que puntuemos las listas de elementos, el tratamiento que debemos darle a los títulos, o si quiere que convirtamos o no las medidas imperiales, o bien qué uso de mayúsculas/minúsculas prefiere en determinadas situaciones… también es importante seguirlo al dedillo.
  • Corrección ortográfica y gramatical: por último, pero casi lo más importante, porque es lo primero que salta a la vista y podemos comprobarlo automáticamente: pasar el corrector, pasar el corrector y pasar el corrector. Y hacerlo bien, eligiendo el idioma adecuado ─¡cuidado con la selección automática!─ y parándose en cada palabra sospechosa. Cualquier otra cosa sería un signo claro de dejadez. ¿Que la herramienta que debemos usar es una castaña y no tiene corrector incorporado o este es muy poco fiable? Tenemos que buscar la forma de copiar o exportar el texto para pegarlo en Word y poder pasarle el corrector, ya sea por lo civil o por lo criminal. Cualquier revisor que abra un archivo y lo primero que vea sean cinco errores ortográficos ─porque será lo primero que compruebe─, dejará de revisar y dará la prueba por suspensa. O en el mejor de los casos se la devolverá al traductor para que la arregle. ¡Cuidado también con los espacios duplicados!

 

LQA report

 

¿Cómo se evalúa una prueba de traducción?

Una vez revisada la prueba de traducción, el traductor recibirá un informe LISA, que es un estándar en el sector, en el que los fallos que haya podido tener aparecerán registrados y clasificados en función de su categoría y gravedad, junto con una breve explicación y la propuesta de corrección.

La gravedad asignada a cada error sigue los patrones que se indican en el mismo informe LISA sobre qué tipo de circunstancia supone un error menor, importante o crítico, con el único objetivo de evaluar de forma objetiva la traducción.

Para que os hagáis una idea de la puntuación necesaria para que una traducción se considere aceptable, el aprobado radica en no bajar de los 90 sobre 100. Y de ahí para arriba… A veces si el resultado no es satisfactorio por muy poco, es recomendable dar una segunda oportunidad al traductor.

Por supuesto, este informe también da la oportunidad a los traductores profesionales de rebatir cualquier corrección con la que no estén de acuerdo. ¡No sería la primera vez que un revisor comete un error!

LQA report 2

 

¿Y después qué?

Si el resultado de la prueba no es el que esperábamos, no hay que desesperar. Que levante la mano quien no haya suspendido alguna prueba de traducción en sus inicios. Solo nos queda aprender de los errores, corregir nuestros puntos flacos, continuar ocn nuestra formación y seguir probando.

¿Y vosotros qué pensáis de las pruebas de traducción? ¿Os habéis enfrentado a muchas? No dudéis en dejar vuestra opinión en los comentarios.

¡Un saludo y hasta la próxima!