¿Miedo a la traducción automática?

Por Valentín Barrantes, Director de expansión y estrategia

Parece que cada vez que en la profesión se habla de traducción automática suenan unas cuantas alarmas, ¿no os parece? Queramos o no, aunque el uso de determinados traductores automáticos parece haberse extendido, desde el propio traductor de Google a cualquier otro traductor web automático o tecnologías similares, en el sector de la traducción se sigue hablando de ello con temor. Pero, ¿realmente estamos ante una verdadera amenaza?

Hablemos claro. Todos los avances generan recelo, y aquello que lleve el adjetivo automático aún más. Esto mismo sucedió en su día con las tecnologías de traducción asistida por ordenador (TAO), muchos lo recordaremos hasta con una cierta nostalgia. Sin embargo, con el paso del tiempo, la mejora en los resultados de los sistemas de traducción automática y la necesidad que el mercado muestra ante esta tecnología hará que la confianza se vaya logrando poco a poco.

Hoy día, la tan cacareada «globalización» ha provocado que la cantidad de contenido que se genera a diario sea enorme, variada y con un crecimiento exponencial…y ante este panorama, muchas empresas e instituciones necesitan (o desean) que este contenido esté disponible en varias lenguas, casi, casi en tiempo real. Aquí las claves son los idiomas, la inmediatez y la calidad. Para abarcar la traducción de todo este contenido, literalmente, no hay manos humanas que sean capaz de abarcarlo…y dudo también que recursos económicos suficientes que la mayoría de las empresas se puedan permitir ante un escenario tan prolífico y dinámico. Por todo ello, la integración de la traducción automática en el proceso de trabajo de cualquier empresa de traducción profesional, creo, que no tiene freno…es necesario agilizar el proceso y reducir los costes…sí o sí.

Ante el reto de desarrollar el mejor traductor automático, Google se ha situado a la cabeza con una de las soluciones de mayor difusión digital: Google Translate. Sin embargo, es necesario saber que hay numerosas empresas, universidades y grupos de investigación dedicados a perfeccionar la tecnología de traducción automática desde diversos puntos de vista y con resultados que cada vez muestran un mayor consenso.

Pero, ¿qué nos depara entonces el futuro a los traductores en lo que a tecnologías de traducción automática se refiere?

En mi opinión, por lo que respecta a la traducción de gran parte del contenido digital dinámico, será necesario integrar los sistemas de traducción asistida por ordenador con los sistemas de traducción automática a fin de que el proceso se agilice y satisfaga las necesidades del mercado; alcanzar la combinación perfecta en cuanto a calidad e inmediatez será lo esencial. En cuanto a la traducción de contenido especializado (siempre con salvedades y casuística), las TAO seguirán siendo la tecnología principal para los traductores profesionales, si bien estos sistemas incorporarán la traducción automática como ayuda durante el proceso.

El traductor humano no será fácilmente sustituible y me atrevo a decir que jamás lo será, sin embargo, la tecnología seguirá evolucionando y habrá que adaptarse a nuevas realidades y formarse adecuadamente para poder realizar diversas tareas.

A los traductores dedicados a la localización y la traducción de contenido digital os digo que la postedición de contenido producido mediante traducción automática deberá convertirse en la nueva aliada, más que en la imbatible enemiga. Tanto es así, que subirse al caballo de la tecnología de traducción automática pronto resultará imprescindible, ¿o no?