El LSO: ¿cómo dar el visto bueno lingüístico a un producto?

por Mónica Vega, Gestora de proyectos.

Antes de redactar esta entrada del blog, he retrocedido unos cuantos años en el tiempo y he recordado mis inicios en el mundo de la traducción y la localización, cuando tenía que enfrentarme a numerosos términos que durante la carrera ni siquiera se habían mencionado de pasada. En la actualidad el sector ha cambiado mucho, Internet constituye una importantísima y vastísima fuente de información para todos los que terminan los estudios de TEI, así que me gustaría aprovechar esta plataforma y dedicar esta entrada a abordar con detalle una tarea muy frecuente dentro del mundo de la localización denominada Linguistic Sign-off o LSO —que podríamos traducir como «conformidad lingüística» o «visto bueno lingüístico»— con el fin de que pueda servir de apoyo a aquellos traductores que tropiezan con este término por primera vez.

En mi día a día como coordinadora, me llegan muchas peticiones de LSO por parte de los clientes. Este concepto se englobaría dentro de los diversos controles de calidad a los que se someten las traducciones antes de ver la luz pública. Constituye uno de los últimos pasos ya que, en esta fase, el texto ya ha atravesado diversas etapas: traducción, edición, proofing, controles de calidad automáticos (LTB, Xbench, etc.), LQI (Language Quality Inspection) (véase http://novalo.com/pruebas-de-traduccion-y-lqi/)… Por lo tanto, ya solo nos queda dar el visto bueno a un texto para su publicación o lo que en el argot del sector se conoce como Linguistic Sign-off.

Esta tarea consiste en revisar visualmente el documento una vez maquetado o preparado para su lanzamiento —ya que también nos pueden pedir el LSO de un vídeo, de un curso en línea o de una página web— y detectar posibles errores que se hayan introducido durante la preparación del producto final. Además, nos permite ver el texto en su contexto y realizar las modificaciones que estimemos oportunas.

Por regla general, se asigna un tiempo predefinido a esta tarea puesto que, al ser una de las últimas fases, el presupuesto ya está muy ajustado y se presupone que el texto ha atravesado numerosos filtros de calidad por lo que se considera que la incidencia de errores suele ser mínima.

¿Qué aspectos debemos revisar fundamentalmente al realizar un LSO?

En esta etapa debemos ir al grano, es decir, resaltar solo aquello que constituya un error real y evitar cambios preferenciales. Por este motivo, recomiendo centrarse principalmente en estos elementos:

1- Formato de la portada, los encabezados y los pies de página

2- Traducción correcta de los títulos (a veces la segmentación nos juega malas pasadas)

3- Números: se debe comprobar que se corresponden con los que aparecen en el original y que tienen el formato adecuado para nuestro idioma (por ejemplo, uso de la coma decimal o colocación de los símbolos de las monedas).

4- División correcta de las palabras

5- Ausencia de texto sin traducir

6- Texto de las imágenes: se debe comprobar que es correcto y que es coherente con el texto explicativo.

7- Solapamiento del texto o texto cortado: en ocasiones, el texto aparece cortado por problemas de espacio, de tamaño de fuente o por la inserción incorrecta de las imágenes.

8- Cuestiones de diseño como letras de distinto tamaño, de distinto color, párrafos mal alineados, etc.

9- Formato de las fechas

10- Puntuación: se debe comprobar que se ha puntuado el texto correctamente y de manera coherente (por ejemplo, en las listas de viñetas).

11- Uso correcto de mayúsculas y minúsculas: una vez que vemos el texto en su contexto, podemos determinar con mejor criterio si tenemos que usar mayúsculas o minúsculas.

12- Funcionamiento de los enlaces y botones, así como comprobar que su traducción es correcta.

13- Índices: es preciso comprobar que se corresponden con los títulos de cada capítulo o sección.

Por supuesto, esta lista se puede ampliar o perfilar según el tipo de documento que estemos revisando. Como explicaba anteriormente el formato del producto puede variar ya que puede tratarse de revisar un PDF, revisar un documento de Word, revisar un producto en línea (un curso o una página web, por ejemplo)… lo cual determina nuestra manera de acometer la tarea. Entremos en detalle en cada uno de estos supuestos.

¿Cómo realizar el LSO de un documento en formato PDF?

Para estos casos, debemos recurrir a un lector de archivos PDF que nos permita insertar anotaciones. La mayoría suelen ser versiones gratuitas de programas de creación de PDF como Adobe Acrobat, Foxit, Nitro, etc. así que podemos disponer de estos programas sin añadir un coste adicional a nuestro trabajo. Todas ellas incluyen una barra de herramientas de comentarios con diversas funciones de edición: resaltar, tachar, reemplazar, insertar… O bien, otras funciones como insertar anotaciones o formas (rectángulos, círculos, flechas, etc.) con las que podemos incluir comentarios generales o delimitar las áreas a las que se refieren nuestros comentarios.

Por ejemplo, la barra de herramientas de Foxit es la siguiente:

novalo_blog_barra_tareas_Foxit

Cuando vamos a introducir un comentario, es muy importante que tengamos presente que la mayoría de las veces el destinatario de nuestras anotaciones es un ingeniero cuya nacionalidad es muy poco probable que coincida con la nuestra así que los comentarios deben redactarse en inglés, deben ser muy claros y concisos y tenemos que evitar ambigüedades o matices que puedan confundir a una persona que no conoce nuestro idioma.

Por supuesto, cada cliente suele marcar unas preferencias y cada traductor puede aplicar su criterio pero recomiendo utilizar la herramienta de resaltado o highlight siempre que sea posible para facilitar la labor de localización del error e incluir comentarios del tipo:

Please replace XXX with YYY.

Please change XX into YY.

¿Cómo realizar el LSO de un documento de Word?

Esta tarea es quizás la más sencilla porque tenemos acceso directo al texto y, la mayoría de las veces, basta con utilizar la función de control de cambios o track changes para indicarle al ingeniero o al cliente qué hemos modificado. Cuando son cuestiones de formato que exigen la autorización previa del cliente o cuando el cambio afecta a las imágenes y no podemos editarlas, podemos insertar comentarios o cuadros de texto con nuestras indicaciones.

¿Cómo realizar el LSO de un producto que no podemos modificar directamente (curso en línea, página web, vídeo…)?

En estos casos nuestro acceso al texto final no es tan directo como en los dos supuestos anteriores así que el procedimiento suele ser un poco más complejo y precisa más tiempo. Dependiendo de las pautas que nos marque el cliente, las incidencias que encontremos se plasmarán en una base de datos de errores, en un informe prediseñado por el cliente o bien, en un documento de Word o Excel de elaboración propia.

Uno de los aspectos más importantes en estos casos es la localización del error ya que no siempre resulta sencillo indicarle al ingeniero dónde debe introducir el cambio. Existen varias fórmulas para ello, desde indicar el número o nombre de la página hasta detallar los pasos que hemos seguido hasta llegar a ella. Personalmente, recomiendo siempre que sea posible acompañar nuestros comentarios con una captura de pantalla. Aunque el ingeniero pueda ubicar de manera sencilla el error, siempre resulta más gráfico y claro que editemos la captura de pantalla e indiquemos el lugar exacto del cambio. Tened presente que, en el caso de palabras que se repiten, para el ingeniero que no habla nuestro idioma puede ser difícil determinar dónde o qué palabra tiene que modificar.

La herramienta Recortes de Windows ha facilitado mucho esta labor y podemos prescindir de herramientas adicionales pero existen algunas que ofrecen funciones más avanzadas como Screenshot Captor, que incluye herramientas de edición de imágenes; u otras como SnapDraw, que te permite guardar la imagen en otras ubicaciones distintas del portapapeles (correo electrónico o FTP), o DuckCapture muy intuitiva y fácil de utilizar.

¿Cómo preparamos la entrega del LSO?

Además de incluir el PDF con anotaciones, el archivo de Word con cambios o el informe con los errores y las capturas de pantalla, por regla general, el cliente nos solicitará que entreguemos los archivos bilingües o los archivos limpios previos a la fase de maquetación actualizados con estos últimos cambios para que pueda conservar una versión final de ellos.

Aunque parece que aquí acaba el trabajo… todavía nos pueden solicitar una tarea más: la que se conoce como LSO Regression (cuya traducción podría ser «comprobación de correcciones para visto bueno lingüístico») que no es más que una repetición del LSO —en una versión reeditada del producto a partir de nuestros comentarios— para comprobar que, efectivamente, todos los cambios se han aplicado correctamente. Si la suerte está de nuestro lado (cuando hemos leído el mismo texto tantas veces, necesitamos perderlo de vista), el trabajo concluirá en este punto. Sin embargo, en función de la pericia del ingeniero o de la claridad de nuestros comentarios (insisto, sed lo más claros y concisos posible), puede ocurrir que no se hayan introducido los cambios de forma adecuada y tengamos que someternos a una LSO regression 2 antes de afirmar que el documento o producto está listo para ver la luz.

Hasta aquí mi explicación acerca de esta tarea, espero que os haya resultado interesante y útil, sobre todo para los principiantes. Queda abierto el espacio de comentarios para que podamos debatir dudas o procedimientos. Nos vemos en el siguiente artículo…